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Conclusiones de Marcos
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…en cuanto a las etapas…
Las etapas realizadas son exactamente las aquí descritas,
no coinciden con la previsión inicial de 11 etapas que habíamos
realizado pero ya teníamos en mente llegar en la 12ª cuando
comenzamos. Creo que el Camino de Santiago no es un camino por etapas.
Sin duda ahora siento que la manera de hacerlo no ha sido la más
adecuada, ni por la época del año (pocas horas de luz)
ni por la rapidez con la que lo hemos realizado (debe de comenzarse
sin la necesidad de acabarlo en cierto número de jornadas).
Sin duda, la próxima vez que lo haga será sin fecha
de llegada a Santiago, tanto si es en bicicleta como si es andando,
para poder disfrutar mas tranquilamente del camino, de las gentes
y de las posibilidades que ofrece. Eso si, teniendo en cuenta las
etapas que hemos realizado, los puntos de fin-principio de etapa
han sido los mejores que podríamos haber elegido, a posteriori
puedo asegurar que difícilmente hubiésemos podido llegar
más lejos en ninguna de las etapas, teniendo en cuenta la
orografía del terreno y las fuerzas con las que contábamos
en cada final de etapa. También estoy convencido de que hicimos
adecuadamente la selección de los puntos de inicio de etapa
para abordar los distintos puertos importantes del camino (La
Pedraja, La Cruz de Hierro y O Cebreiro),
de esta manera nos permitía afrontarlos descansados y con
las fuerzas suficientes.
En cuanto a las etapas realizadas, las más duras han sido
la 2ª (Zaragoza-Tudela) por el incesante Cierzo y la mala condición
de los caminos (nos dejo secuelas que ya hemos arrastrado todo el
camino), la etapa de O Cebreiro por sus puertos y las 2 últimas
etapas de Galicia, llegas ya cansado de los kilómetros que
acumulan tus piernas, de las 6h diarias de bicicleta, y aunque psicológicamente
eres consciente de lo poco que queda, no esperas la orografía
del terreno absolutamente rompe piernas, muy duro para las condiciones
en las que te encuentras. El Camino de Santiago se hace sin problemas,
sólo hace falta un poco fuerza de voluntad, o de lo que aquí llamamos “rasmia”.
En nuestro camino las etapas más vistosas y el las que
más hemos disfrutado han sido sin duda las correspondientes
al Bierzo y a Galicia, aunque hay que tener en cuenta que somos de
secano y eso ayuda en la elección. También cabe reseñar
la belleza de todos y cada uno de los innumerables monumentos que
te encuentras a lo largo de todo el camino y que merece la pena perder
más de un instante para sacar una instantánea.
…en cuanto al camino…
Aunque como he dicho, no creo haber realizado el camino de la
mejor manera posible, sin duda se trata de algo gratificante. En
el camino te encuentras contigo mismo, vuelves a ser la persona que
realmente eres, con sus pros y sus contras, te alegras de reconocerte
nuevamente con facetas que creías nunca haber tenido o simplemente
haber perdido y te entristece recordar tus malas conductas en algunas
ocasiones, también el resto de personas a tu alrededor (que
te acompañan o te encuentras) vuelven a ser ellas mismas,
con sus defectos y virtudes, es en ese momento cuando te das cuenta
de la realidad de las cosas y de la relativa importancia de las mismas.
Te maravillas con las cosas mas insignificantes y te apenas de las
oportunidades perdidas, de hablar con una persona, de recorrer las
calles de un pueblo…
Durante el camino disfrutas de él, sin duda, aunque en
ese momento no eres consciente de ello, piensas que la alegría
llegará cuando entres en Santiago, en su plaza, en su catedral.
Cuando llegas a la Plaza del Obradoiro sin embargo
todo aquello en lo que creías se desvanece, no se siente nada,
solo vacío y sin duda se genera en ti una gran decepción.
Sin embargo, en mi caso, durante el camino de vuelta fue cuando
llego la emoción de lo vivido, el pasar por los terrenos recorridos
y sufridos, el recordar las anécdotas y las gentes, los momentos,
los lugares, los nuevos amigos…todo ello hizo que toda la indiferencia
de la Plaza del Obradoiro se tornara en recompensa
y pudiera identificar la verdadera realidad del camino…el camino
es en si todo un conjunto de vivencias y no una carrera por etapas,
una meta o una llegada a Santiago.
P.D.: También para recuperarnos de la decepción
nos sirvió el Cocido Maragato, que nos lo enchufamos con Larry
en la vuelta, como tampoco podría haber sido de otra manera. “
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Conclusiones de Antonio
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Han pasado ya unos días de la vuelta a casa, tras la experiencia
del “camino”, y la verdad que he tenido bastante tiempo para pensar.
La experiencia ha sido muy gratificante, a la vez que dura y muy
bonita. Creo que las fechas no han sido las mejores, pero hay que
acomodarse a lo que toca. Para mi el problema principal ha sido la
falta de horas de luz para aprovechar más el “camino” y disfrutar
lo máximo posible de los sitios por los que pasamos.
El comienzo fue tranquilo, sin pensar lo que nos esperaba y pedaleando
poco a poco, creo que es el planteamiento fundamental del camino.
Pensar en las etapas día a día y no pensar en lo que
te queda, ya que cada día es una experiencia, una situación
que estas viviendo y hay que acomodarse a ella.
Recuerdo que el comienzo de cada etapa, era muy ordenado. Sonaba
el “cucucucucu” y para arriba, algunos ya llevábamos un rato
despiertos, salvo el día de León, que aquel hombre
nos llamo a las 7 de la mañana o antes!!!. Todo ya estaba
preparado, mallas puestas, camiseta interior de manga larga, maillot,
cazadora y ha desayunar. Por su puesto el Te no faltaba, parece que
se convirtió en una rutina, pero calentaba el cuerpo y te
daba fuerzas para arrancar.
Esto lo cuento para que veamos que “el camino” te hace a unos
hábitos muy marcados, que es después cuando te das
cuenta. Por tanto hay otras maneras de hacerlo y una de ellas es
tomarte más tiempo y no tenerlo todo tan cronometrado, que
a lo mejor, no te hace ir tan rápido a los sitios y te permite
disfrutar más de ellos. Esto no quiere decir que no hayamos
disfrutado, pero aun se puede disfrutar todavía más.
En cuanto al recorrido, decir que es muy bonito. Hay zonas de
Aragón por las cuales se podía coger más camino
(de tierra), pero creo que con el tiempo se hará. Por Logroño,
también se podía mejorar algo el recorrido al principio,
porque la zona de Santo Domingo es muy bonita. Castilla y sus llanuras
también tiene su encanto y ¡su dureza!, pero creo que
lo más bonito para mí, ha sido la zona del Bierzo.
Sin dejar de señalar muchos sitios puntuales, que tienen su
encanto y que hay que disfrutarlos.
Galicia es especial, el paisaje es totalmente distinto a los demás.
La dureza de su terreno no es real. A ver si sé explicarme;
A lo que llegas a Galicia llevas muchas etapas en las piernas y estas
ya están acostumbradas. Por tanto, si empezásemos en
Galicia, a la segunda etapa nos daríamos la vuelta ya que
tanto “sube y baja” es muy duro. Pero las ganas de llegar te hacen
sufrir en la bici y tirar adelante.
Pues lo dicho, una vez que llegas a Galicia ya piensas en Santiago
de Compostela, como la meta a batir. Sus paisajes entre bosques,
sendas entre pinos y las vacas pastando, hacen que esta ilusión
de llegar no desvanezca. Además tenemos que agradecer al tiempo
su buen comportamiento, ya que en Galicia solo llovió un par
de horas, los demás días con sol, frío por las
mañanas, pero buen día.
Pero por fin llegamos a Santiago de Compostela, vimos la catedral
y a sellar la “Compostelana”. La sensación fue especial, pero
tampoco nos pusimos a gritar ni a darnos abrazos. Nos felicitamos
mutuamente, y nos dimos la “enhorabuena”, habíamos llegado
sanos y salvos, cansados, pero sin ningún percance grave que
reseñar. Creo que este es un momento que disfrutas al máximo,
pero que te falta tiempo para darte cuenta realmente de que ya has
llegado y que:
EL CAMINO SE ACABÓ.
Por último decir que la próxima vez intentaré hacerlo
otra vez en bici, pero en más días, viendo otros lugares,
disfrutando de ellos y volviendo a disfrutar otra vez en los que
ya he estado, pero con más sosiego.
Hasta otra, TONY. |
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Etapa Según la visión de Larry ... |
La conclusión que he
sacado de esta experiencia es principalmente que me he perdido o
he dejado de ver muchas cosas. No se si por el hecho de ir en bici,
añadido al de la época del año (teníamos
muy pocas horas de luz), pero seguro por las prisas y la obligación
de tener que llegar sobre una fecha determinada. También he
descubierto valores importantes como la amistad, saber compartir
las cosas, saber valorarlas en determinados momentos y conocer personas
de todo tipo. Hemos conocido gente muy maja, que de haber ido andando
hubiésemos tenido más posibilidad de conocernos mejor
y de conocer a más gente, ya que con la bici cuando conocías
a alguien si no iba en bicicleta como mucho estabas con ellos la
noche en que pernoctabas en el albergue. También he sabido
valorar más el compañerismo que he sentido a mi alrededor,
y el espíritu del Camino, que ciertamente me fue transformando
conforme lo iba realizando, llegando a estar conmigo mismo y a desconectar
de todo lo demás. El esfuerzo ha sido grande, con días
muy malos, pero otros muy buenos gracias a los compañeros
y a la ayuda moral que supone ir acompañado de gente, pero
creo que lo principal para pasar los obstáculos del camino
radica en la fuerza de voluntad de cada uno. Concluyendo, volvería
a hacer el camino pero lo haría desde otra perspectiva muy
diferente de como lo hemos hecho, con más días seguro
e incluso andando para poder disfrutar más de la gente y de
las cosas que en el me he encontrado o he podido encontrar. A
veces he tenido la sensación de haber hecho un rally fotográfico
con bicicleta de 900km, ya que había pueblos que no sólo
no veíamos sus monumentos y pasábamos de largo, sino
que ni siquiera nos acordábamos de su nombre. Ha habido ciudades
muy bonitas que creo deberíamos habernos quedado para disfrutar
de su cultura y de su arte plasmados en sus iglesias, castillos y
catedrales.
Nada, lo dicho, la próxima vez que haga el camino seguro que
lo disfruto más que esta y lo realizo con muchos más días.
No se si con la misma gente, pero seguro que le dedicaré más
días e incluso intentaré ir en una época del año
donde tenga más horas de luz. |
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