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DATOS REALES DE LA JORNADA
Distancia:
40,6km Velocidad
Media:
11,8km/h
Tiempo:
3h
25min Velocidad Máxima:
46km/h
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Parada: Un bar del camino (20km,
10:30h)
- Parada: Santiago de Compostela, Plaza del Obradoiro
(40,6km, 13:00h)
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Crónica
Ultima etapa para concluir nuestro Camino de Santiago. Nos levantamos
como casi todos los días a las 7:30h, nos aseamos, preparamos
los bultos y nos dispusimos a desayunar en el bar del albergue. Un
desayuno a base de pan tostado, mantequilla y mermelada acompañados
de te con limón. Partimos después de las 8:30h con destino
final Santiago, pensando que como sólo nos quedaban 40km la
etapa iba a ser muy sencilla. Pero no fue tan fácil, ya que
dadas nuestras condiciones físicas y el cansancio acumulado
de todo el camino se nos hizo bastante cuesta arriba.
Salimos con una buena mañana, pero fría, con los
campos con rosada, y siguiendo la tónica de los días
anteriores por Galicia: atravesar grandes arboledas de bosques, con
hojas en el camino, aldeas pequeñitas con sus vacas y por supuesto
repechos continuos, tanto de subida como de bajada, donde teníamos
que acabar siempre con plato pequeño y el 2º o 3º piñón.
Por no hablar de que alguna subida hubo que hacerla a pie empujando
la bici con lo que en esos momentos significaba y agotaba. Sobre las
10:30h paramos a desayunar en un pueblo, que no recordamos el nombre,
desayunamos a base de bollería y tes con limón.
Una vez calentitos seguimos ruta a sabiendas de que en 2 horas
como máximo llegaríamos. Y así fue, lo que antes
de llegar a Santiago todavía tuvimos que sufrir 2 o 3 repechos,
entre ellos el del Monte do Gozo, para así descender una vez
bebido agua para Santiago. Cual fue nuestra sorpresa, que al entrar
en Santiago, el acceso estaba bastante mal organizado, no había
carril bici y tuvimos que ir por toda la ciudad por direcciones prohibidas.
Así llegamos a la Plaza del Obradoiro, majestuosa,
donde ya dijimos “hemos llegado”. Nos felicitamos, comenzamos a hacer
las fotos pertinentes y luego fuimos a la oficina del peregrino a
sellar y que nos dieran la Compostela.
Lo que vino después lo relataremos en las crónicas personales |
Etapa Según la visión de Marcos ... |
“Hoy para no ser de otra manera y como me ha
ocurrido a lo largo de todo este viaje, el último
día no iba a ser una excepción, he
dormido regular. Sin duda no he escogido el saco
de dormir adecuado para estos menesteres. Cuando
nos acostamos la calefacción está enchufada
y el saco de dormir es excesivo para la temperatura
ambiente, con lo cual, sudada al canto. A mitad
de noche, y como en todos o como en la mayoría
de los albergues ha ocurrido, apagan la calefacción,
con lo cual, al estar empapado en sudor tanto yo
como mi saco se produce esa transición de
calor tropical a frío siberiano…otra mala
noche y ya pierdo la cuenta.
Por fin pasa la noche y comienza el que sin duda
será nuestro último día en el
camino, salvo que el tiempo y la autoridad lo impidan.
Son 40km aproximadamente los que nos separan de la
Plaza del Obradoiro…después de 800
y pico, ¿no nos van a acojonar 40 no? (aunque
me sigan doliendo las rodillas, eso tampoco ha cambiado).
Nos lavamos, aseamos, recogemos rutinariamente
y desayunamos lo acostumbrado (creo que a estas alturas
podríais repetirlo como el once titular de vuestro
equipo favorito). También como todos los días
Antonio nos insiste en acabar con el desayuno y reiniciar
la marcha (la típica sensación de…esto
ya lo he vivido antes, por lo menos 11 veces). Con
todo, y la holgazanería matutina, partimos bien
avituallados a eso de las 8:30h, rumbo a Santiago por
las tierras del Orujo, el Queso de Tetilla y la
Tarta de Santiago (hace 5 días que
no como otra cosa de postre…es solo un tema de mentalización
y compromiso con el camino). Sobre el papel una etapa
tranquila para acabar el camino, craso error. Subida-bajada,
subida-bajada y por aquí otra mas. Llevamos
30min y ya esperando la primera parada…¡Cojones!.
Este rompe piernas no acaba nunca, la bicicleta suena
a carracla pero aguanta (sólo le quedan 35km!!!...ahora
no me hagas un feo). Volvemos a tirar otra vez de plato
pequeño en las subidas, no estamos dispuestos
a sufrir innecesariamente, nos hemos vuelto muy perros.
Llega el km20 y como toros buscamos ya las tablas para
reposar nuestros maltrechos músculos. Un bar,
no sabemos en que término municipal se encuentra,
nos servirá de reparadora posada durante 30min,
eso si, mas cerca de Santiago. Los tes con limón
de rutina y algo de bollería (con lo cafetero
que soy yo, dicen que el camino te cambia).
Partimos a por nuestros últimos 20km
con la creencia de que sólo nos queda fuerte
el Monte do Gozo…Ja!!!. Y algo más que no
nos esperamos. Volvemos a las andadas, subir-bajar,
subir-bajar…eso si, el paisaje cojonudo como desde
que entramos en el Bierzo leonés y pasamos
a Galicia. Llegamos a las inmediaciones del aeropuerto, ¿será esto
el Monte do Gozo?...mi gozo en un pozo, subir-bajar,
subir-bajar. Finalmente tras pasar por algún último
pueblo, por las televisiones gallegas y el polígono
llegamos al tan ansiado Monte do Gozo, aquello
era un campo raso, se espera algo mas, un jardín
o una fuente, turistas, algo, pero no hay ná.
Como no hay mucho que ver, y queremos finiquitar
el tema, nos lanzamos al descenso hasta Santiago.
Pensábamos en una avenida de entrada empedrada,
peatonal y directa hasta la plaza. Nuevamente la
imaginación juega malas pasadas, después
de discurrir, eso si, en línea recta, por
las avenidas de la ciudad llegamos a la
Plaza del Obradoiro. ¿Qué se
sentirá? Me preguntaba…¿Me emocionaré?...aquí está la
respuesta…nada de nada. Llegas allí y simplemente
se ha acabado. Informas a la gente de que has llegado
y te desplazas a la oficina del peregrino a por la
Compostela. Te la rellenan en un pis-pas
(sin parafernalia ni ná) y te dicen que
si mañana vas a misa te nombrarán
(quizás eso emocione). Por cierto, antes
de ir a la oficina del peregrino nos pasamos con
Larry por la catedral a por el sello, con una cara
muy seria nos dijeron que allí no sellan,
ante la pregunta de a que hora era la misa en la
catedral, la cara seria se transformó automáticamente
en sonrisa y amabilidad, nos indicaron que a las
19:30h, al día siguiente a las 12:00h. Bueno, la
Compostela ya es nuestra.
Informamos a nuestra bicigrina argentina que
nos avise cuando le queden 10km para Santiago,
así le daremos un recibimiento mas caluroso
que el que nosotros recibimos a nuestra llegada…un
buen recibimiento. Salía a 70km de allí…pues
como siempre, sobre las 17:30h llegará.
Con las previsiones hechas, cogemos los bártulos
y a otra parte, a buscar alojamiento. Nos instalamos
en el hostal Amapoula (buen hostal). Cogemos una
habitación de 3 camas, a estas alturas ya
nos hemos visto varias veces los canzoncillos,
como para andar con remilgos, y nos informamos
de que le queda una individual (por si acaso Laura).
Nos duchamos, aseamos y ponemos nuestras mejores
galas para el último día (aunque
no difieren mucho de las de los días anteriores)
y salimos a comer.
Son las 14:45h cuando nos sirven los platos
que hoy ya no quemaremos en el camino, de primero
empanada gallega. Las 15:00h, ring!...(aunque las
melodías de los móviles hace días
que no son así, no me atrevo a reproducir
la que realmente sonó). Cogemos el móvil
y es Laura que está en la Plaza del
Obradoiro…de sorpresa pasamos a sorprendidos…sin
duda nos ha engañado desde el primer día,
o se echa EPO en el café con leche o es
Fernando Escarpín bien afeitado y operado
de la nariz. La verdad es que la última
etapa tuvo que serle muy dura, para nosotros con
40km lo fue, con 70 y sin comer….
Después de pasarse por la oficina del
peregrino y nuevamente no preguntar ni sacar nada
de información allí, se le olvidan
estas pequeñas cosas, se reúne con
nosotros en el restaurante, nosotros aún
no habíamos acabado de comer. Hablamos y
hablamos, sobre todo Larry vs Laura…menudo par
jejeje. Una vez puestos al día volvemos
por la oficina del peregrino a captar toda aquella
información que Laura no preguntó,
vamos, lo normal. Buscamos alojamiento para ella,
no quedaba ya en nuestro hostal pero si en uno
de al lado y fuimos a comprar los recuerdos que
nos llevamos de Santiago, sobre todo productos
de la tierra, vinos y licores.
La tarde fue un ir y venir de tapeo y risas…hasta
un bar con máquina de CD´s donde había
viejos clásicos de hoy y siempre, ochenteros
por supuesto. Para finalizar la jornada tarta Tarta
de Santiago y Orujo, no podría haber sido de
otra forma…
Al día siguiente, prisas. Rápido
para empaquetar la ropa, rápido para llevarla
a la estación, rápido para coger los
coches de alquiler y rápido…a misa. Menuda desilusión,
ni botafumeiro ni lectura solemne de peregrino (otra
vez mala pasada mental). Sólo un escueto…”de
Zaragoza”…sirvió para nombrarnos de una tacada
a los tres, sin emoción, ni énfasis ni
ná. Tras el abrazo a Santi, la misa y demás,
llego el momento de las despedidas (como dice la jota).
Nos despedimos de Laura, con la que mantendremos contacto,
que compartió sufrimientos y risas en nuestro
camino y con la que siempre nos unirá la amistad.
También nos despedimos definitivamente de Santiago
y su camino que recorreremos durante 10h en coche y
en sentido inverso hasta nuestras casas. |
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Etapa Según la visión de Antonio ... |
“Por fin la última
etapa!!!! Creo que todos teníamos ganas, pero esa mañana
teníamos pereza de levantarnos. A las 7:30, como todos los
días, sonó el “cucu cucu cucu…”, lo apagué,
pero me costo levantarme.
Los últimos 40 Km, que nos quedaban
ya comenzaban. Pero antes un buen desayuno, había que aprovechar
la nueva cafetería que tenia el albergue. Como las últimas
mañanas, unas tostadas con mermelada y mantequilla y un………… TÉ con
limón, jejeje.
Colocamos las alforjas por última vez en la bici, todo
estaba en orden, cada vez nos costaba menos colocarlas. Pero había
que esperar a Larry, (como todos los días), que siempre le
costaba algo más de tiempo.
La mañana en Arzua no parecía muy fría, pero
conforme descendíamos la carretera hacia la iglesia del pueblo,
el frió calaba en mi cara. Llegamos a la salida del pueblo
y empezamos a subir un pequeño repecho, ya empezábamos,
y los campos de césped, estaban todos blancos!!!. Menuda helada
había caído, no parecida al principio, pero la foto
dio constancia de ello.
El día iba a ser duro, aunque la etapa fuese corta. Lo que
ocurre, es que los paisajes eran preciosos, bosques densos de castaños,
abedules y pinos, en los cuales me paraba continuamente ha hacer fotos,
aunque no salían todas bien. Pronto llegó la primera subida
en la que nos tuvimos que bajar de la bici para poder subir. Pasábamos
por muchos pueblos, pero la mayoría eran aldeas, unas seguidas
de otras. La mayor subida estaba a 14 Km . La idea
era hacerla antes de desayunar y por ahora se cumplía la previsión,
aunque el subir y bajar no paraba. Creo que los paisajes,
entre los bosques por los que nos hemos metido, han sido en este
día los más bonitos. Estábamos comenzando la
subida a santa Irene, al llegar queríamos parar a desayunar,
era el primer puerto fuerte del día.
La subida se hizo larga, llegamos a una carretera asfaltada, la
cual parecía ser la entrada a una localidad. La flecha amarilla,
pintada en una farola, indicaba hacía la derecha, como no,
hacía arriba. Pasamos por un colegio y a la izquierda había
un bar, así que decidimos parar a desayunar. Me pedí una
caña de chocolate y un té con limón. Era el último
te del camino, ya pensaba en el carajillo que me iba a tomar después
de comer, jejejeje.
No teníamos muy claro si el camino continuaba recto, por
la carretera asfaltada. Yo seguí un poco recto, y sí,
había un pilón de hormigón, como los que marcaban
todo el camino que indicaba hacía la izquierda. Nos volvimos
a adentrar en el bosque denso, con bonitos parajes, y la sorpresa
mía, a los pocos metros, una profesora con unos niños
de paseo. Nos saludaron, “adiós” con un bonito acento de “galleguiñossss”.
Nosotros también, “adiós” y más ascensión.
En unos pocos km. Había una bajada fuerte y otra subida, corta
pero dura. A mitad de cuesta había un pequeño descansillo,
paré para beber agua y llegaron estos. Arrancamos para seguir
subiendo, otra subida fuerte, y también corta, plato pequeño
y 2 piñón, tira para arriba.
Casi no llego arriba, pero “lo conseguí” paramos un poco
y continuamos subiendo, era el penúltimo puerto. Una subida
prolongada, pero larga, la cual nos llevaba al alto anterior al Monte
Do Gozo.
Subida y subida, pasábamos por pinos y en unas zonas de
la montaña unos arbustos, parecidos a los abedules. La sorpresa
era el ruido de motores, buena señal, estábamos cerca
de Lavacolla, lugar en el que se sitúa el Aeropuerto de Santiago
de Compostela.
El final del puerto no se divisaba, subir y subir. Pero por fín…..Llegamos
al alto. Allí espere a estos, paramos a beber y a continuar,
que ya estábamos cerca. La bajada era pronunciada, pasábamos
por el comienzo de las pistas de aterrizaje del aeropuerto, marcadas
por unos altos palos rojos, con unos reflectores en la punta, o focos,
Parecía que algún avión nos iba a caer encima,
le hice unas fotos, justo cuando aterrizaba un avión, pero
la cámara no lo cogió bien. Al cruzar la carretera,
que lleva al aeropuerto, cogimos una senda y pasamos por un puente
de madera. En algunos trozos había unos tubos de galvanizado,
que formaban unas especie de túnel, en el cual trepaba una
parra, supongo que serviría de sombra durante el verano para
el peregrino. La etapa era dura, un continuo rompe piernas, pero
estando tan cerca Santiago, no lo notábamos, nos recompensaba
el saber que pronto llegaríamos.
De aquí en adelante no paramos de subir y bajar. Pasábamos
por muchas casas de campo, como pequeñas aldeas justo antes de
Santiago. Eran caminos asfaltados, que se llenaban de peregrinos con
mochilas, a los cuales saludábamos, “Buen Camino” y les animaba
diciéndoles, “Venga, que ya estamos cerca”. La verdad que cerca
estábamos, pero no se veía el final. La subida
que quedaba en asfalto fue dura, 1 ó 2 Km.,
pero empinados, eran lo más duro justo antes del Monte Do
Gozo. Yo pensaba que estaba después de la subida, pero no,
una larga recta, con casas, empresas de madera y los estudios de
TV gallega en los laterales, parecía que no se acababa. Nos
adelantaban camiones de reparto, para las urbanizaciones que había
y yo haciendo fotos. Pero se me acabo la batería y se lleno
la memoria, así que a borrar fotos y a cambiar la batería.
Una curva a la izquierda de 90º, nos llevaba a la última
recta antes del Monte. Se veía a la gente por la calle, la
verdad que el día era espectacular, sol y poco aire.
Y por fin, EL MONTE DO GOZO. Un pequeño montículo,
con un monumento dedicado al papa y al año jacobeo. Al lado
esta el albergue de peregrinos más grande del camino, hasta
800 personas (en verano debe ser un caossss). Nos hicimos unas fotos,
estábamos contentos, ya se divisaba Santiago. Meamos tranquilos
y solo quedaba bajar, para entrar en la ciudad. Al final de la bajada,
carretera. Yo me esperaba encontrar un camino de entrada mejor, unas
aceras, un carril bici, pero no. Tienes que cruzar un puente, que
atraviesa la autopista y coger una vía principal de la ciudad,
eso sí, marcada con el pilón característico
y que a la entrada pone el km. 2,750. Nos hicimos foto, mientras
un “lugareño” nos decía “seguir recto, no tiene perdida,
esta indicado”
La verdad que indicado esta, pero un poco mal. Al llegar a un
cruce de vías te tienes que colocar en medio de la calzada,
con todos coches y cruzar hacía una calle con adoquines y
después coger una calle peatonal, con dirección prohibida,
un poco caos, ya que hasta que no pasaron todos coches no pudimos
meternos. Pero yo estaba relajado, salvo una furgoneta de reparto
que paso “follada”, adelantándonos y sin dejarnos paso, que
le encaje un par de gritos.
La catedral no se veía, pero las calles por las que circulábamos
ya nos indicaban que estábamos en el casco antiguo, muy cerca
de la catedral. La última plaza antes de llegar nos despisto,
pero un buen hombre nos dijo, “recto, a la derecha y ya entráis
en la plaza del Obradoiro”. Para acabar, unas escaleras, las baje
rápido, con la bici y poR fin……………………………………………
ENTRADA EN LA PLAZA DEL OBRADOIRO, LA
CATEDRAL DE SANTIAGO.
GRACIAS. Las palabras sobraban, era una sensación de haber
cumplido con lo que queríamos. Alegría contenida, emoción,
risas, etc. Nos dimos la mano los tres y empezamos a llamar, hacer
fotos, enviar sms. Yo muy contento, pensando en los momentos duros
del camino, en los alegres y no paraba de escribir sms, hacer fotos
y llamar a Loly.
Decimos buscar la oficina del peregrino, yo me quede con las bicis,
estos buscaban a un policía, para que nos indicara. “Recto
y a la izq.” Nos dijo el policía. Entramos en la catedral,
bueno estos, yo vigilaba las bicis. Pero al final todo se hacia en
la oficina del peregrino.
Mientras estos sellaban la Compostelana, yo hablaba
con un chico que había hecho el camino andando y estaba dando
vueltas para ver si llegaba la gente con la que se había encontrado
en el camino. El llevaba 2 días ya en Santiago, yo le comente
que llegábamos ahora y que estaríamos hasta mañana.
Al bajar estos, nos dimos la mano, la enhorabuena y nos despedimos (casualidad
que al buscar el hostal, me lo volví a encontrar) Entonces
subí yo a poner el último sello y recoger la compostelana.
Fue rápido, pagué 3 € por los tubos y baje con
estos para ir al hostal, cambiarnos, comer y A VISITAR SANTIAGO.
La pensión estaba bien, al final cogimos la habitación
triple. Nos duchamos rápido y a comer. Buscábamos sitios,
pero al final en uno con menú del día. Entonces “sorpresa” Llamaba
Laura, ¡¡¡que estaba llegando!!!! Parecía
imposible pero se iba a hacer 70 km en más
de 5 horas seguidas en bici, increíble.
Le indicamos donde estábamos comiendo y el caso que apareció justo
cuando nos tomábamos los postres. Comió con nosotros,
nos contamos muchas anécdotas y le acompañamos a buscar
pensión.
La tarde la dedicamos a compras, yo tenía que comprar mucho.
Orujos, vinos, tortas, camisetas, collares, rcdos. De Santiago, etc
etc. Tras las compras de tapas, por bares de la zona. El primero
que estuvimos, muy bien, las tapas impresionantes, Unos chorizos
a la sidra, almejas al vapor, pan con tomate, tapa especial y un “vinito” blanco,
buenísimo!!!!. El siguiente más tapas y más
vinos, pero este con pulpo a la gallega. Luego encontramos un bar
de copas, con tapas también, pero que había una gramola
y estuvimos poniendo música. Luego vimos una “Viñioteca” entramos
y nos pedimos una tapa de curados y un vino del Somontano, como no.
Ya no había mucha hambre y el vino se subía a la
cabeza. No estaba acostumbrado el cuerpo a estos excesos. Pero antes
de acabar nos metimos en otro a tomar un orujo de hierbas con un “trocito” de
torta de santiago. El último y a dormir, estábamos
cansadísimos, yo aun hice alguna foto por la noche a la catedral
y a la zona antigua.
El día había sido intenso, pero algo corto. Yo me
eche a dormir pensando en lo que me faltaba de comprar, además
había mucho ruido en la calle, la gente de marcha aguanto
hasta las 4 de la mañana o más. La verdad que dormí algo
mal, pero para lo que quedaba, no pasaba nada.
Bueno este es nuestro último día, faltaba la misa
del peregrino, las últimas compras y la vuelta para casa.
El camino se había acabado ya. Yo he sufrido, disfrutado,
estresado en algún momento, emocionado, reído, cantado,
un poco de todo. Pero merece la pena.
Se me olvidaba dar las gracias a Santiago, que supongo algo nos habrá ayudado
y a mis compañeros, por aguantarme, que supongo que en algún
momento el cansancio del camino nos hace sacar el temperamento, Marcos,
Larry, un saludo, hasta otra”. |
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Etapa Según la visión de Larry ... |
“Última etapa y jornada del Camino de Santiago.
Nos levantamos como casi siempre sobre las 7:30h en
el albergue de Arzua, donde hemos pasado muy buena
noche y por suerte al estar solo 4 personas hemos podido
lavar toda la ropa y se ha secado completamente en
los radiadores. Una vez aseados nos damos el último
desayuno en albergue del camino, cómo no, lo
que últimamente estábamos tomando: tostadas
con mantequilla y mermelada acompañadas del
ya clásico té con limón. Después
del refrigerio, hacemos las maletas, cargamos las alforjas
y una vez nos despedimos de la chica del albergue partimos
rumbo a Santiago. Como no podía ser de otra manera, hace bastante
frío, hay buena rosada con lo que mejor nos
puede venir para calentarnos es una subida. Y claro,
siguiendo la costumbre por Galicia, comenzamos con
subida-bajada, atravesamos bosques preciosos con abundante
hojas secas y también tenemos que apearnos de
las bicis en alguna que otra ocasión por el
mal estado del camino (ni siquiera digno para las cabras).
A pesar de ser el último día y de habernos
reservado muy pocos kilómetros, esta etapa se
me hizo larga, ya que las fuerzas iban muy justitas
y se nos venían encima todos los males físicos
que habíamos sufrido juntos. Poco destacar
de esta etapa, atravesamos aldeas siempre con grandes
pendientes de subidas y de bajadas, viendo bonitos
paisajes y las vacas con sus cacas y olor característico. Ni
siquiera nos acordamos del nombre del pueblo donde
paramos a desayunar a eso de las 10:30h, allí nos
tomamos algo de bollería con un té con
limón. Luego continuamos camino, encontrándonos
más peregrinos conforme íbamos avanzando.
Así fue llegando el final de la etapa y del
camino, subiendo el último repecho fuerte antes
de Santiago: El monte do Gozo, donde paramos para
disfrutar de la vista de la ciudad que quedaba a nuestros
pies, y a hacernos unas fotos. Luego suponíamos
que la entrada en Santiago sería sencillo. Todo
lo contrario, como ha venido pasando en casi todas
las ciudades del camino, la entrada estaba preparada
para la visita de peregrinos andantes (ni siquiera
había carriles bici), con lo cual tuvimos que
circular por dirección prohibida y por la acera
hasta llegar al casco histórico. Incluso, aparecimos
en otra plaza, que no era la del Obradoiro. Pero
después por fin llegamos sobre las 13:00h, exactamente
el horario calculado a principio de la mañana,
a la majestuosa plaza donde se erguía de manera
colosal la Catedral de Santiago.
Estaba bastante poblada de turistas, peregrinos y curiosos.
No sabría como describir la sensación
que tuve, pero aseguro que no fue ninguna excitación
ni nerviosismo en absoluto. Después de tantos
días, a lo mejor ya me había hecho a
la idea de que llegaba, y ya era consciente de lo que
me había costado antes de llegar allí.
Como fuera o fuese, da igual estábamos allí y
había que celebrarlo. Surgieron las llamadas
telefónicas pertinentes así como las
fotos. Una vez hechas las fotos, nos dirigimos a la
oficina del peregrino a sellar por última vez
y a solicitar la compostelana. Allí nos informaron
donde nos podíamos alojar esa noche cerca del
centro y de manera más o menos económica. Así que
fuimos a un hostal donde por falta de habitaciones
nos alojamos en una habitación para tres personas,
nos aseamos y nos fuimos a comer en algún restaurante
cercano. La comida ya fue bastante copiosa, sin parar en
los detalles que habíamos mirado durante el
viaje (que no fuese pesada, no tomar café ni
cosas muy indigestas, etc). Mientras comíamos,
que sorpresa tuvimos que Marcos recibió un mensaje
de Laura diciéndole que ya había llegado
a Santiago, eran las 15:00h. y no nos lo creíamos.
Así que le mandamos la dirección donde
estábamos comiendo y tiempo le falto para llegar
cuando estábamos por los postres y ponerse a
comer con nosotros. Durante la comida charlamos de
como habían ido sus días desde que se
separó de nosotros y especialmente este último,
que según nos contó lo había hecho
de tirón en 6 horas aproximadamente. Una vez
comidos acompañamos a Laura para que consiguiera
alojamiento y compramos algunas cosas. Después
ella se fue a duchar, y quedamos para más
tarde ir a tomar unas tapas. Yo aproveché para
afeitarme, y Marcos llamó a su prima Noelia
para decirle que no volveríamos por Asturias,
ya que habíamos decidido oír la misa
de peregrinos de las 12:00h del día siguiente. Bueno,
el resto del día estuvo muy bien, nos fuimos
los cuatro de tapeo por todo el casco histórico
hasta las 12 de la noche, momento en que estábamos
desechos y nos fuimos al catre para partir definitivamente
al día siguiente con regreso a casa.” |
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