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12ª ETAPA: ARZUA - SANTIAGO DE COMPOSTELA
Perfil Etapa 12 Mapa Etapa 12
 
DATOS REALES DE LA JORNADA
Distancia: 40,6km Velocidad Media: 11,8km/h
Tiempo: 3h 25min Velocidad Máxima: 46km/h
  • Parada: Un bar del camino (20km, 10:30h)
  • Parada: Santiago de Compostela, Plaza del Obradoiro (40,6km, 13:00h)
 
 

Crónica

Ultima etapa para concluir nuestro Camino de Santiago. Nos levantamos como casi todos los días a las 7:30h, nos aseamos, preparamos los bultos y nos dispusimos a desayunar en el bar del albergue. Un desayuno a base de pan tostado, mantequilla y mermelada acompañados de te con limón. Partimos después de las 8:30h con destino final Santiago, pensando que como sólo nos quedaban 40km la etapa iba a ser muy sencilla. Pero no fue tan fácil, ya que dadas nuestras condiciones físicas y el cansancio acumulado de todo el camino se nos hizo bastante cuesta arriba.
Salimos con una buena mañana, pero fría, con los campos con rosada, y siguiendo la tónica de los días anteriores por Galicia: atravesar grandes arboledas de bosques, con hojas en el camino, aldeas pequeñitas con sus vacas y por supuesto repechos continuos, tanto de subida como de bajada, donde teníamos que acabar siempre con plato pequeño y el 2º o 3º piñón. Por no hablar de que alguna subida hubo que hacerla a pie empujando la bici con lo que en esos momentos significaba y agotaba. Sobre las 10:30h paramos a desayunar en un pueblo, que no recordamos el nombre, desayunamos a base de bollería y tes con limón.
Una vez calentitos seguimos ruta a sabiendas de que en 2 horas como máximo llegaríamos. Y así fue, lo que antes de llegar a Santiago todavía tuvimos que sufrir 2 o 3 repechos, entre ellos el del Monte do Gozo, para así descender una vez bebido agua para Santiago. Cual fue nuestra sorpresa, que al entrar en Santiago, el acceso estaba bastante mal organizado, no había carril bici y tuvimos que ir por toda la ciudad por direcciones prohibidas. Así llegamos a la Plaza del Obradoiro, majestuosa, donde ya dijimos “hemos llegado”. Nos felicitamos, comenzamos a hacer las fotos pertinentes y luego fuimos a la oficina del peregrino a sellar y que nos dieran la Compostela.
Lo que vino después lo relataremos en las crónicas personales
 
Etapa Según la visión de Marcos ...
“Hoy para no ser de otra manera y como me ha ocurrido a lo largo de todo este viaje, el último día no iba a ser una excepción, he dormido regular. Sin duda no he escogido el saco de dormir adecuado para estos menesteres. Cuando nos acostamos la calefacción está enchufada y el saco de dormir es excesivo para la temperatura ambiente, con lo cual, sudada al canto. A mitad de noche, y como en todos o como en la mayoría de los albergues ha ocurrido, apagan la calefacción, con lo cual, al estar empapado en sudor tanto yo como mi saco se produce esa transición de calor tropical a frío siberiano…otra mala noche y ya pierdo la cuenta.
Por fin pasa la noche y comienza el que sin duda será nuestro último día en el camino, salvo que el tiempo y la autoridad lo impidan. Son 40km aproximadamente los que nos separan de la Plaza del Obradoiro…después de 800 y pico, ¿no nos van a acojonar 40 no? (aunque me sigan doliendo las rodillas, eso tampoco ha cambiado).
Nos lavamos, aseamos, recogemos rutinariamente y desayunamos lo acostumbrado (creo que a estas alturas podríais repetirlo como el once titular de vuestro equipo favorito). También como todos los días Antonio nos insiste en acabar con el desayuno y reiniciar la marcha (la típica sensación de…esto ya lo he vivido antes, por lo menos 11 veces). Con todo, y la holgazanería matutina, partimos bien avituallados a eso de las 8:30h, rumbo a Santiago por las tierras del Orujo, el Queso de Tetilla y la Tarta de Santiago (hace 5 días que no como otra cosa de postre…es solo un tema de mentalización y compromiso con el camino). Sobre el papel una etapa tranquila para acabar el camino, craso error. Subida-bajada, subida-bajada y por aquí otra mas. Llevamos 30min y ya esperando la primera parada…¡Cojones!. Este rompe piernas no acaba nunca, la bicicleta suena a carracla pero aguanta (sólo le quedan 35km!!!...ahora no me hagas un feo). Volvemos a tirar otra vez de plato pequeño en las subidas, no estamos dispuestos a sufrir innecesariamente, nos hemos vuelto muy perros. Llega el km20 y como toros buscamos ya las tablas para reposar nuestros maltrechos músculos. Un bar, no sabemos en que término municipal se encuentra, nos servirá de reparadora posada durante 30min, eso si, mas cerca de Santiago. Los tes con limón de rutina y algo de bollería (con lo cafetero que soy yo, dicen que el camino te cambia).
Partimos a por nuestros últimos 20km con la creencia de que sólo nos queda fuerte el Monte do Gozo…Ja!!!. Y algo más que no nos esperamos. Volvemos a las andadas, subir-bajar, subir-bajar…eso si, el paisaje cojonudo como desde que entramos en el Bierzo leonés y pasamos a Galicia. Llegamos a las inmediaciones del aeropuerto, ¿será esto el Monte do Gozo?...mi gozo en un pozo, subir-bajar, subir-bajar. Finalmente tras pasar por algún último pueblo, por las televisiones gallegas y el polígono llegamos al tan ansiado Monte do Gozo, aquello era un campo raso, se espera algo mas, un jardín o una fuente, turistas, algo, pero no hay ná. Como no hay mucho que ver, y queremos finiquitar el tema, nos lanzamos al descenso hasta Santiago. Pensábamos en una avenida de entrada empedrada, peatonal y directa hasta la plaza. Nuevamente la imaginación juega malas pasadas, después de discurrir, eso si, en línea recta, por las avenidas de la ciudad llegamos a la Plaza del Obradoiro. ¿Qué se sentirá? Me preguntaba…¿Me emocionaré?...aquí está la respuesta…nada de nada. Llegas allí y simplemente se ha acabado. Informas a la gente de que has llegado y te desplazas a la oficina del peregrino a por la Compostela. Te la rellenan en un pis-pas (sin parafernalia ni ná) y te dicen que si mañana vas a misa te nombrarán (quizás eso emocione). Por cierto, antes de ir a la oficina del peregrino nos pasamos con Larry por la catedral a por el sello, con una cara muy seria nos dijeron que allí no sellan, ante la pregunta de a que hora era la misa en la catedral, la cara seria se transformó automáticamente en sonrisa y amabilidad, nos indicaron que a las 19:30h, al día siguiente a las 12:00h. Bueno, la Compostela ya es nuestra.
Informamos a nuestra bicigrina argentina que nos avise cuando le queden 10km para Santiago, así le daremos un recibimiento mas caluroso que el que nosotros recibimos a nuestra llegada…un buen recibimiento. Salía a 70km de allí…pues como siempre, sobre las 17:30h llegará. Con las previsiones hechas, cogemos los bártulos y a otra parte, a buscar alojamiento. Nos instalamos en el hostal Amapoula (buen hostal). Cogemos una habitación de 3 camas, a estas alturas ya nos hemos visto varias veces los canzoncillos, como para andar con remilgos, y nos informamos de que le queda una individual (por si acaso Laura). Nos duchamos, aseamos y ponemos nuestras mejores galas para el último día (aunque no difieren mucho de las de los días anteriores) y salimos a comer.
Son las 14:45h cuando nos sirven los platos que hoy ya no quemaremos en el camino, de primero empanada gallega. Las 15:00h, ring!...(aunque las melodías de los móviles hace días que no son así, no me atrevo a reproducir la que realmente sonó). Cogemos el móvil y es Laura que está en la Plaza del Obradoiro…de sorpresa pasamos a sorprendidos…sin duda nos ha engañado desde el primer día, o se echa EPO en el café con leche o es Fernando Escarpín bien afeitado y operado de la nariz. La verdad es que la última etapa tuvo que serle muy dura, para nosotros con 40km lo fue, con 70 y sin comer….
Después de pasarse por la oficina del peregrino y nuevamente no preguntar ni sacar nada de información allí, se le olvidan estas pequeñas cosas, se reúne con nosotros en el restaurante, nosotros aún no habíamos acabado de comer. Hablamos y hablamos, sobre todo Larry vs Laura…menudo par jejeje. Una vez puestos al día volvemos por la oficina del peregrino a captar toda aquella información que Laura no preguntó, vamos, lo normal. Buscamos alojamiento para ella, no quedaba ya en nuestro hostal pero si en uno de al lado y fuimos a comprar los recuerdos que nos llevamos de Santiago, sobre todo productos de la tierra, vinos y licores.
La tarde fue un ir y venir de tapeo y risas…hasta un bar con máquina de CD´s donde había viejos clásicos de hoy y siempre, ochenteros por supuesto. Para finalizar la jornada tarta Tarta de Santiago y Orujo, no podría haber sido de otra forma…
Al día siguiente, prisas. Rápido para empaquetar la ropa, rápido para llevarla a la estación, rápido para coger los coches de alquiler y rápido…a misa. Menuda desilusión, ni botafumeiro ni lectura solemne de peregrino (otra vez mala pasada mental). Sólo un escueto…”de Zaragoza”…sirvió para nombrarnos de una tacada a los tres, sin emoción, ni énfasis ni ná. Tras el abrazo a Santi, la misa y demás, llego el momento de las despedidas (como dice la jota). Nos despedimos de Laura, con la que mantendremos contacto, que compartió sufrimientos y risas en nuestro camino y con la que siempre nos unirá la amistad. También nos despedimos definitivamente de Santiago y su camino que recorreremos durante 10h en coche y en sentido inverso hasta nuestras casas.
 
Etapa Según la visión de Antonio ...
“Por fin la última etapa!!!! Creo que todos teníamos ganas, pero esa mañana teníamos pereza de levantarnos. A las 7:30, como todos los días, sonó el “cucu cucu cucu…”, lo apagué, pero me costo levantarme.
Los últimos 40 Km, que nos quedaban ya comenzaban. Pero antes un buen desayuno, había que aprovechar la nueva cafetería que tenia el albergue. Como las últimas mañanas, unas tostadas con mermelada y mantequilla y un………… TÉ con limón, jejeje.
Colocamos las alforjas por última vez en la bici, todo estaba en orden, cada vez nos costaba menos colocarlas. Pero había que esperar a Larry, (como todos los días), que siempre le costaba algo más de tiempo.
La mañana en Arzua no parecía muy fría, pero conforme descendíamos la carretera hacia la iglesia del pueblo, el frió calaba en mi cara. Llegamos a la salida del pueblo y empezamos a subir un pequeño repecho, ya empezábamos, y los campos de césped, estaban todos blancos!!!. Menuda helada había caído, no parecida al principio, pero la foto dio constancia de ello.
El día iba a ser duro, aunque la etapa fuese corta. Lo que ocurre, es que los paisajes eran preciosos, bosques densos de castaños, abedules y pinos, en los cuales me paraba continuamente ha hacer fotos, aunque no salían todas bien. Pronto llegó la primera subida en la que nos tuvimos que bajar de la bici para poder subir. Pasábamos por muchos pueblos, pero la mayoría eran aldeas, unas seguidas de otras. La mayor subida estaba a 14 Km . La idea era hacerla antes de desayunar y por ahora se cumplía la previsión, aunque el subir y bajar no paraba.
Creo que los paisajes, entre los bosques por los que nos hemos metido, han sido en este día los más bonitos. Estábamos comenzando la subida a santa Irene, al llegar queríamos parar a desayunar, era el primer puerto fuerte del día.
La subida se hizo larga, llegamos a una carretera asfaltada, la cual parecía ser la entrada a una localidad. La flecha amarilla, pintada en una farola, indicaba hacía la derecha, como no, hacía arriba. Pasamos por un colegio y a la izquierda había un bar, así que decidimos parar a desayunar. Me pedí una caña de chocolate y un té con limón. Era el último te del camino, ya pensaba en el carajillo que me iba a tomar después de comer, jejejeje.
No teníamos muy claro si el camino continuaba recto, por la carretera asfaltada. Yo seguí un poco recto, y sí, había un pilón de hormigón, como los que marcaban todo el camino que indicaba hacía la izquierda. Nos volvimos a adentrar en el bosque denso, con bonitos parajes, y la sorpresa mía, a los pocos metros, una profesora con unos niños de paseo. Nos saludaron, “adiós” con un bonito acento de “galleguiñossss”. Nosotros también, “adiós” y más ascensión. En unos pocos km. Había una bajada fuerte y otra subida, corta pero dura. A mitad de cuesta había un pequeño descansillo, paré para beber agua y llegaron estos. Arrancamos para seguir subiendo, otra subida fuerte, y también corta, plato pequeño y 2 piñón, tira para arriba.
Casi no llego arriba, pero “lo conseguí” paramos un poco y continuamos subiendo, era el penúltimo puerto. Una subida prolongada, pero larga, la cual nos llevaba al alto anterior al Monte Do Gozo.
Subida y subida, pasábamos por pinos y en unas zonas de la montaña unos arbustos, parecidos a los abedules. La sorpresa era el ruido de motores, buena señal, estábamos cerca de Lavacolla, lugar en el que se sitúa el Aeropuerto de Santiago de Compostela.
El final del puerto no se divisaba, subir y subir. Pero por fín…..Llegamos al alto. Allí espere a estos, paramos a beber y a continuar, que ya estábamos cerca. La bajada era pronunciada, pasábamos por el comienzo de las pistas de aterrizaje del aeropuerto, marcadas por unos altos palos rojos, con unos reflectores en la punta, o focos, Parecía que algún avión nos iba a caer encima, le hice unas fotos, justo cuando aterrizaba un avión, pero la cámara no lo cogió bien. Al cruzar la carretera, que lleva al aeropuerto, cogimos una senda y pasamos por un puente de madera. En algunos trozos había unos tubos de galvanizado, que formaban unas especie de túnel, en el cual trepaba una parra, supongo que serviría de sombra durante el verano para el peregrino. La etapa era dura, un continuo rompe piernas, pero estando tan cerca Santiago, no lo notábamos, nos recompensaba el saber que pronto llegaríamos.
De aquí en adelante no paramos de subir y bajar. Pasábamos por muchas casas de campo, como pequeñas aldeas justo antes de Santiago. Eran caminos asfaltados, que se llenaban de peregrinos con mochilas, a los cuales saludábamos, “Buen Camino” y les animaba diciéndoles, “Venga, que ya estamos cerca”. La verdad que cerca estábamos, pero no se veía el final.
La subida que quedaba en asfalto fue dura, 1 ó 2 Km., pero empinados, eran lo más duro justo antes del Monte Do Gozo. Yo pensaba que estaba después de la subida, pero no, una larga recta, con casas, empresas de madera y los estudios de TV gallega en los laterales, parecía que no se acababa. Nos adelantaban camiones de reparto, para las urbanizaciones que había y yo haciendo fotos. Pero se me acabo la batería y se lleno la memoria, así que a borrar fotos y a cambiar la batería. Una curva a la izquierda de 90º, nos llevaba a la última recta antes del Monte. Se veía a la gente por la calle, la verdad que el día era espectacular, sol y poco aire.
Y por fin, EL MONTE DO GOZO. Un pequeño montículo, con un monumento dedicado al papa y al año jacobeo. Al lado esta el albergue de peregrinos más grande del camino, hasta 800 personas (en verano debe ser un caossss). Nos hicimos unas fotos, estábamos contentos, ya se divisaba Santiago. Meamos tranquilos y solo quedaba bajar, para entrar en la ciudad. Al final de la bajada, carretera. Yo me esperaba encontrar un camino de entrada mejor, unas aceras, un carril bici, pero no. Tienes que cruzar un puente, que atraviesa la autopista y coger una vía principal de la ciudad, eso sí, marcada con el pilón característico y que a la entrada pone el km. 2,750. Nos hicimos foto, mientras un “lugareño” nos decía “seguir recto, no tiene perdida, esta indicado”
La verdad que indicado esta, pero un poco mal. Al llegar a un cruce de vías te tienes que colocar en medio de la calzada, con todos coches y cruzar hacía una calle con adoquines y después coger una calle peatonal, con dirección prohibida, un poco caos, ya que hasta que no pasaron todos coches no pudimos meternos. Pero yo estaba relajado, salvo una furgoneta de reparto que paso “follada”, adelantándonos y sin dejarnos paso, que le encaje un par de gritos.
La catedral no se veía, pero las calles por las que circulábamos ya nos indicaban que estábamos en el casco antiguo, muy cerca de la catedral. La última plaza antes de llegar nos despisto, pero un buen hombre nos dijo, “recto, a la derecha y ya entráis en la plaza del Obradoiro”. Para acabar, unas escaleras, las baje rápido, con la bici y poR fin……………………………………………
ENTRADA EN LA PLAZA DEL OBRADOIRO, LA CATEDRAL DE SANTIAGO.
GRACIAS. Las palabras sobraban, era una sensación de haber cumplido con lo que queríamos. Alegría contenida, emoción, risas, etc. Nos dimos la mano los tres y empezamos a llamar, hacer fotos, enviar sms. Yo muy contento, pensando en los momentos duros del camino, en los alegres y no paraba de escribir sms, hacer fotos y llamar a Loly.
Decimos buscar la oficina del peregrino, yo me quede con las bicis, estos buscaban a un policía, para que nos indicara. “Recto y a la izq.” Nos dijo el policía. Entramos en la catedral, bueno estos, yo vigilaba las bicis. Pero al final todo se hacia en la oficina del peregrino.
Mientras estos sellaban la Compostelana, yo hablaba con un chico que había hecho el camino andando y estaba dando vueltas para ver si llegaba la gente con la que se había encontrado en el camino. El llevaba 2 días ya en Santiago, yo le comente que llegábamos ahora y que estaríamos hasta mañana. Al bajar estos, nos dimos la mano, la enhorabuena y nos despedimos (casualidad que al buscar el hostal, me lo volví a encontrar)
Entonces subí yo a poner el último sello y recoger la compostelana. Fue rápido, pagué 3 € por los tubos y baje con estos para ir al hostal, cambiarnos, comer y A VISITAR SANTIAGO.
La pensión estaba bien, al final cogimos la habitación triple. Nos duchamos rápido y a comer. Buscábamos sitios, pero al final en uno con menú del día. Entonces “sorpresa” Llamaba Laura, ¡¡¡que estaba llegando!!!! Parecía imposible pero se iba a hacer 70 km en más de 5 horas seguidas en bici, increíble.
Le indicamos donde estábamos comiendo y el caso que apareció justo cuando nos tomábamos los postres. Comió con nosotros, nos contamos muchas anécdotas y le acompañamos a buscar pensión.
La tarde la dedicamos a compras, yo tenía que comprar mucho. Orujos, vinos, tortas, camisetas, collares, rcdos. De Santiago, etc etc. Tras las compras de tapas, por bares de la zona. El primero que estuvimos, muy bien, las tapas impresionantes, Unos chorizos a la sidra, almejas al vapor, pan con tomate, tapa especial y un “vinito” blanco, buenísimo!!!!. El siguiente más tapas y más vinos, pero este con pulpo a la gallega. Luego encontramos un bar de copas, con tapas también, pero que había una gramola y estuvimos poniendo música. Luego vimos una “Viñioteca” entramos y nos pedimos una tapa de curados y un vino del Somontano, como no.
Ya no había mucha hambre y el vino se subía a la cabeza. No estaba acostumbrado el cuerpo a estos excesos. Pero antes de acabar nos metimos en otro a tomar un orujo de hierbas con un “trocito” de torta de santiago. El último y a dormir, estábamos cansadísimos, yo aun hice alguna foto por la noche a la catedral y a la zona antigua.
El día había sido intenso, pero algo corto. Yo me eche a dormir pensando en lo que me faltaba de comprar, además había mucho ruido en la calle, la gente de marcha aguanto hasta las 4 de la mañana o más. La verdad que dormí algo mal, pero para lo que quedaba, no pasaba nada.
Bueno este es nuestro último día, faltaba la misa del peregrino, las últimas compras y la vuelta para casa.
El camino se había acabado ya. Yo he sufrido, disfrutado, estresado en algún momento, emocionado, reído, cantado, un poco de todo. Pero merece la pena.
Se me olvidaba dar las gracias a Santiago, que supongo algo nos habrá ayudado y a mis compañeros, por aguantarme, que supongo que en algún momento el cansancio del camino nos hace sacar el temperamento, Marcos, Larry, un saludo, hasta otra”.
 
Etapa Según la visión de Larry ...
“Última etapa y jornada del Camino de Santiago. Nos levantamos como casi siempre sobre las 7:30h en el albergue de Arzua, donde hemos pasado muy buena noche y por suerte al estar solo 4 personas hemos podido lavar toda la ropa y se ha secado completamente en los radiadores. Una vez aseados nos damos el último desayuno en albergue del camino, cómo no, lo que últimamente estábamos tomando: tostadas con mantequilla y mermelada acompañadas del ya clásico té con limón.  Después del refrigerio, hacemos las maletas, cargamos las alforjas y una vez nos despedimos de la chica del albergue partimos rumbo a Santiago.
Como no podía ser de otra manera, hace bastante frío, hay buena rosada con lo que mejor nos puede venir para calentarnos es una subida. Y claro, siguiendo la costumbre por Galicia, comenzamos con subida-bajada, atravesamos bosques preciosos con abundante hojas secas y también tenemos que apearnos de las bicis en alguna que otra ocasión por el mal estado del camino (ni siquiera digno para las cabras). A pesar de ser el último día y de habernos reservado muy pocos kilómetros, esta etapa se me hizo larga, ya que las fuerzas iban muy justitas y se nos venían encima todos los males físicos que habíamos sufrido juntos.  Poco destacar de esta etapa, atravesamos aldeas siempre con grandes pendientes de subidas y de bajadas, viendo bonitos paisajes y las vacas con sus cacas y olor característico.  Ni siquiera nos acordamos del nombre del pueblo donde paramos a desayunar a eso de las 10:30h, allí nos tomamos algo de bollería con un té con limón. Luego continuamos camino, encontrándonos más peregrinos conforme íbamos avanzando. Así fue llegando el final de la etapa y del camino, subiendo el último repecho fuerte antes de Santiago: El monte do Gozo, donde paramos para disfrutar de la vista de la ciudad que quedaba a nuestros pies, y a hacernos unas fotos. Luego suponíamos que la entrada en Santiago sería sencillo. Todo lo contrario, como ha venido pasando en casi todas las ciudades del camino, la entrada estaba preparada para la visita de peregrinos andantes (ni siquiera había carriles bici), con lo cual tuvimos que circular por dirección prohibida y por la acera hasta llegar al casco histórico. Incluso, aparecimos en otra plaza, que no era la del Obradoiro.  Pero después por fin llegamos sobre las 13:00h, exactamente el horario calculado a principio de la mañana, a la majestuosa plaza donde se erguía de manera colosal la Catedral de Santiago.
Estaba bastante poblada de turistas, peregrinos y curiosos. No sabría como describir la sensación que tuve, pero aseguro que no fue ninguna excitación ni nerviosismo en absoluto. Después de tantos días, a lo mejor ya me había hecho a la idea de que llegaba, y ya era consciente de lo que me había costado antes de llegar allí. Como fuera o fuese, da igual estábamos allí y había que celebrarlo. Surgieron las llamadas telefónicas pertinentes así como las fotos. Una vez hechas las fotos, nos dirigimos a la oficina del peregrino a sellar por última vez y a solicitar la compostelana. Allí nos informaron donde nos podíamos alojar esa noche cerca del centro y de manera más o menos económica.  Así que fuimos a un hostal donde por falta de habitaciones nos alojamos en una habitación para tres personas, nos aseamos y nos fuimos a comer en algún restaurante cercano.
La comida ya fue bastante copiosa, sin parar en los detalles que habíamos mirado durante el viaje (que no fuese pesada, no tomar café ni cosas muy indigestas, etc). Mientras comíamos, que sorpresa tuvimos que Marcos recibió un mensaje de Laura diciéndole que ya había llegado a Santiago, eran las 15:00h. y no nos lo creíamos. Así que le mandamos la dirección donde estábamos comiendo y tiempo le falto para llegar cuando estábamos por los postres y ponerse a comer con nosotros. Durante la comida charlamos de como habían ido sus días desde que se separó de nosotros y especialmente este último, que según nos contó lo había hecho de tirón en 6 horas aproximadamente. Una vez comidos acompañamos a Laura para que consiguiera alojamiento y compramos algunas cosas. Después ella se fue a duchar, y quedamos para más tarde ir a tomar unas tapas. Yo aproveché para afeitarme, y Marcos llamó a su prima Noelia para decirle que no volveríamos por Asturias, ya que habíamos decidido oír la misa de peregrinos de las 12:00h del día siguiente.  Bueno, el resto del día estuvo muy bien, nos fuimos los cuatro  de tapeo por todo el casco histórico hasta las 12 de la noche, momento en que estábamos desechos y nos fuimos al catre para partir definitivamente al día siguiente con regreso a casa.”

A.C.D Avechuchos - El que no corre vuela
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