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9ª ETAPA: RABANAL DEL CAMINO - VEGA DE VALCARCE
Perfil Etapa 9 Mapa Etapa 9
 
DATOS REALES DE LA JORNADA
Distancia: 73 ,8km Velocidad Media: 14 ,5km/h
Tiempo: 5h 04min Velocidad Máxima: 55km/h
  • Parada: Molinaseca (27km, 11:15h)
  • Parada: Cacabelos (49km, 13:30h)
  • Parada: Vega de Valcarcel (73,8km, 17:30h)
 
 

Crónica

Comenzamos la mañana como debe ser, desayunando adecuadamente, dos tostadas de “a palmo” de pan de pueblo con mantequilla y mermelada, y por supuesto el consiguiente te con limón. Nuevamente gracias a Isabel del Albergue el Pilar por su simpatía.
Siguiendo sus instrucciones, comenzamos los dos primeros kilómetros por la carretera, posteriormente ya nos introdujimos en el camino de tierra que recorren los peregrinos a pie. Poco a poco y sin descanso vamos ascendiendo, se trata de un puerto no muy exigente, simplemente se trata de coger ritmo, si hace frío puede costar un poco mas cogerlo. Casi sin enterarnos coronamos la Cruz de Hierro e iniciamos un rápido y revirado descenso, se nota el frío del día conforme coges velocidad (60-70km/h). Pasamos por El Acebo y el monumento al ciclista.
Con el rápido descenso llegamos a Molinaseca, en La Posada de Muriel tomamos el correspondiente te con limón de media mañana con tostadas, por supuesto, para entrar en calor después del frío acumulado. Una vez repuestos y calentitos continuamos con el descenso hasta Ponferrada, merece la pena comentar el pedazo de castillo que tienen allí. Ya realizadas las fotos pertinentes continuamos camino. Salimos rápido por la antigua N-VI, pasamos varios pueblos antes de poder dejar la carretera y llegar a Cacabelos.
Cacabelos es un bonito y agradable pueblo donde nos enchufaremos la consecuente comida, atracón, para variar, pero esta vez con vinillo del Bierzo. Ya bien comidos, continuamos hacia Villafranca del Bierzo y el valle que nos hará acceder a O Cebreiro. Hay que reconocer que pasamos por bellos parajes muy parecidos en ocasiones al Pirineo Aragonés (estamos como en casa). El tramo entre Villafranca del Bierzo y Vega de Valcarce no tiene gran dificultad, se recorre por andadores paralelos a la antigua N-VI bien pavimentados. Por ello, sin grandes problemas, llegamos a las 17:30h a destino, Vega de Valcarce donde nos refugiamos en el Albergue Municipal.
El Albergue Municipal de la localidad se encuentra muy bien atendido por una hospitalera bien simpática que nos ofreció todas las comodidades que tres bicicleteros, avechuchos en el camino, pueden necesitar.
 
Etapa Según la visión de Marcos ...
“Amanece en Rabanal del Camino, como no, nos despertamos a eso de las 7:30h y nos preparamos para lo que se supone es la 1ª etapa dura de las 2 que hemos de tener. La Cruz de Hierro se levanta por encima de nuestras cabezas como un coloso al que hay que superar.
El día anterior, conforme poníamos en orden nuestras monturas, un oriundo del lugar con gorra y gayata en ristre nos predice un futuro cercano…”¡Llegareis a Ponferrada solo con los hierros! … ¡Son 1000m de bajada!... (esto hay que situarlo ya atardeciendo y con frío helador, acojona).
En esas que entramos a desayunar en la cocina del albergue (frugal desayuno hoy, hace 15 días hubiese sido un banquete) y estaba sentado el mismo lugareño de la tarde anterior con su gorra y su gayata (¿Apareció por generación espontánea?), mal presagio pensamos, llegaremos con los hierros, es una señal.
Una vez desayunados y preparados, ni lugareño, ni coloso, ni mariconadas, como alguno dijo se sube casi con plato grande. Para La Cruz de Hierro sólo hace falta encontrar tu ritmo y para arriba. Coronamos sin demasiado esfuerzo y nos preparamos para la supuesta escabechina del descenso. Tras Manjarín, paramos a ver a Tomás para que nos echara la bendición ante tanto mal fario y el personaje templario nos la echó en forma de sello en la credencial. Por cierto, hablamos de regadío, de biocombustible, de agricultura y de Los Monegros (habitual por aquella zona jejeje). Nada mas dejar al monje templario nos dispusimos a dar cuenta de la bajada. Ni hierros, ni meigas, ni maldiciones…las bicicletas responden a la perfección y nos plantamos en Molinaseca en un plis, eso si, frío en la bajada pa parar un tren. Recordar que pasando por El Acebo saludamos a dos peregrinos de a pie, fueron los únicos que nos han mirado con mala cara en todo el viaje…supongo que no les habría satisfecho el almuerzo que se acababan de tomar ya que salían de un bar. Tomamos el tentempié de costumbre y nos acercamos hasta Ponferrada. Tras la visita rápida de rigor abandonamos la localidad por la antigua N-VI (según las indicaciones que habíamos recopilado).
A eso de las 14h paramos a comer, parece que no hagamos otra cosa, en Cacabelos, bonita localidad que nos ofrece entre otras cosas poder paladear el vino del Bierzo, que por cierto está muy bueno. Ya recuperados del agujero estomacal, raudos y veloces nos dirigimos hacia el final de nuestra jornada de hoy. Nos llegamos hasta Villafranca del Bierzo, bonito pueblo, antaño importante (varias iglesias lo atestiguan...y eso ya se sabe) y entrada del valle que ha de llevarnos a Galicia. Recorremos el pueblo siguiendo las flechas del camino y sacamos nuestras fotos (ya llevamos más de 200).Atravesando este bonito enclave comenzamos un ligero pero continuado ascenso a través del valle anteriormente indicado. El Camino de Santiago en este caso transita paralelo a la N-VI con lo que la pendiente es perfectamente tratable por nuestras piernas. Los enclaves que nos muestra este valle a lo largo del recorrido de esta etapa son fantásticos y cualquier instantánea que se pueda mostrar no hace justicia a los momentos vividos durante la jornada. Tras 20km de ascenso llegamos a destino, Vega de Valcarce.
Nos instalamos en el Albergue Municipal (muy bien acondicionado…con mucho gusto) y vamos a tomar una cervecita a la espera de que haga acto de presencia la hospitalera del lugar para indicarnos las normas de la casa (lavadora, secadora, horarios…). La hospitalera suplente, ya que la oficial es su hermana que según comenta esta de viaje por Madrid dejándola a ella con el mal royo, resulta ser una agradable jovenzuela que en un tris nos pone en antecedentes sobre todos los vecinos del pueblo…bares, tiendas, personas, habladurías…Nos explica el funcionamiento del albergue y nos da carta blanca para hacer lo que necesitemos, a nuestro antojo. También nos recomienda donde cenar (restaurante Las Rocas), al menos a ella es donde menos veces le han dado mal de cenar, y además son más simpáticos (me gustaría ver a los otros porque el camarero de este, para aburrir al mas pintao). Eso si, la cena estaba muy buena, el trato correcto y el vino…sin historia…de mesa por no ser de tetra-brik.
Después a dormir y a esperar la etapa de O Cebreiro que será mañana. Por cierto, nombrar a la canadiense que llevaba echando los higadillos desde hace dos días…espero que se recupere y acabe su camino como nosotros acabaremos el nuestro.”
 
Etapa Según la visión de Antonio ...
“El despertador sonó a las 7:30h, pero la gente ya rondaba por el albergue y me habían despertado. Nada mas vestirme fuimos a desayunar, la mujer nos hizo unas tostadas y un té con limón. Había que llenar el cuerpo y que era la primera ascensión fuerte. La jornada era despejada, sin una sola nube, pero el termómetro marcaba 4ºC, la presencia del sol se agradecía.
La pendiente de subida era constante y estábamos siguiendo la recomendación de la hospitalera. Al llegar al km 2,5 nos desviamos a la derecha, antes habíamos dejado las peores cuestas, y empezó el camino. Paisaje bonito con sol deslumbrante. Había alguna pendiente dura pero se podía subir, plato pequeño, segundo o tercer piñón. Paraba en el momento que estaba algo apurado y así bebía algo de agua. La cumbre no se veía pero empecé a divisar un poblado. Era el último antes del final del puerto. No tarde en llegar, esperé a que llegaran estos y nada mas arrancar una llamada al móvil…era Jazz, le conteste y le dije que estaba en plena ascensión. Tras pasar por el pueblo ya sólo quedaban los últimos kilómetros, cogimos una pista a la derecha y hacia la Cruz. La subida en curva no permitía ver la cumbre pero por fin se divisaba a lo lejos. Un montón de piedras y encima un poste de madera con una cruz pequeñita de hierro. Por supuesto unas cuantas fotos y a abrigarnos para empezar la bajada.
Arrancamos rápidos, por la carretera, que el camino era un poco peligroso para el descenso, pero tras unos cientos de metros volvió a aparecer frente a nosotros una pequeña ascensión. Las pendientes también eran fuertes, pero enseguida se acabaron. Mas bajada, pasamos por una pequeña posada que indicaba con flechas las distancias a distintas ciudades (Jerusalén, Santiago…). Yo me lo pasé de largo pero estos pararon, les saludo el posadero y les selló. Mientras tanto, les esperaba abajo en un rellano viendo unos paisajes impresionantes. El caso que continuamos bajando pasando parajes increíbles y sorteando curvas peligrosas. Paramos enseguida, porque habíamos sudado mucho. El pueblo era Molinaseca, muy bonito e ideal para ir de vacaciones, continuamos hasta Ponferrada. Una ciudad con un casco antiguo muy bonito, un castillo, la iglesia y la plaza. Allí preguntamos a un lugareño y estos a la policía local, nos indicaron para salir bien de Ponferrada. Salimos por una avenida directos a coger la N-VI , dirección Villafranca del Bierzo.
El camino tras pasar kilómetros de carretera se hizo algo pendiente hacia arriba, cogimos camino y pasamos por los viñedos del Bierzo, le hice una foto al edificio, muy moderno, y enseguida llegamos a Cacauelos, pueblo en el que comimos con un buen vino de la comarca. El siguiente pueblo grande Villafranca al cual accedimos tras una fuerte bajada, al final de la cual nos topamos con el castillo de esta localidad. Tenía parajes y edificios abundantes para fotografiar, hicimos unas cuantas fotos y tras pasar el río, por un puente medieval, cogimos carretera hasta llegar a un andador paralelo a la carretera que circulaba por el valle. El camino era pendiente pero suave, al pasar por algunas zonas las corrientes de aire eran calientes, cosa extraña, pero bueno. Pasamos por alguna serrería de madera y saludamos a mujeres que recogían setas u hongos (me imagino). El caso que continuaba hacia arriba y pronto llegamos a Vega de Valcarce, al final de este largo pueblo estaba el Albergue Municipal.
La chica que nos atendió era muy charradora y simpática. Tras tomar un vino volvimos al albergue a hacer la colada, la hospitalera nos trajo las llaves y nos dijo como funcionaba. El caso que nos indicó esta chica donde ir a cenar. Fuimos al sitio que nos indicó, una buena sopa de berzas y lomo, me quede lleno, era un buen sitio para cenar. Rápidamente volvimos al albergue, cogimos la ropa, llamé a mi chica para desearle buenas noches y a recoger la ropa que los demás ya estaban durmiendo, a oscuras lo ordené todo y a dormir (he dormido bien) que hoy espera O Cebreiro.”
 
Etapa Según la visión de Larry ...
“Comienza la novena jornada de este Camino de Santiago con una novedad, por primera vez he descansado bien y de tirón y me he levantado más tarde que los últimos tres días. También hemos desayunado en el mismo albergue, muy bien por cierto, dos tostadas grandes con mantequilla y mermelada acompañadas de un te con limón. Antes de marchar le pedimos a Isabel (la hospitalera) que nos haga una foto a los tres en la barra del albergue, que está con las paredes llenas de billetes y monedas de todo el mundo. Después una vez cargadas las alforjas nos hemos despedido de Isabel y los madriles, que también se disponían a salir en ese momento.
Arrancamos como nos aconsejo Isabel, por la carretera, la subida a la Cruz de Hierro, para luego continuarla por el camino, con bastante frío pero con fuerzas y a la expectativa de lo que nos va a deparar esta subida. La subida tiene trozos con bastante pendiente y piedras, pero a la vez algún falso llano y zonas de pendiente menor, con todo, la ascensión se hizo bastante amena y menos dura de lo que pensábamos. De hecho, cuando llegamos a la Cruz de Hierro, nos pareció que aún no habíamos coronado el puerto. Después de las fotos pertinentes nos dispusimos a iniciar el descenso como nos había aconsejado Isabel, por la carretera, ya que por el camino hay mucha piedra y es muy peligroso.
El descenso por carretera discurre sin problemas, con mucha precaución por 2 o 3 curvas y un detalle a reseñar, conocimos a Tomás, un caballero templario que vive y tiene un albergue justo en la bajada de la Cruz de Hierro, a la altura de Manjarín. Lo dicho, el descenso estuvo muy bien pero llegamos helados hasta un pueblo precioso llamado Molinaseca, donde parecía que había habido fiesta (ya que aún tenían los banderines colgados desde agosto). Allí aproveche para comprarme una muñequera (ya que me volvía a dar molestias la muñeca) y Fastum Gel en una farmacia. Luego desayunamos muy bien en La Posada de Muriel.
Una vez alimentados y entrados en calor, seguimos ruta hasta llegar a un pueblo llamado Cacabelos, donde comimos muy bien acompañados de un buen vino de la denominación de origen del Bierzo (ya vamos incluyendo en la dieta alguna que otra sopica). Bien comidos, seguimos ruta para llegar como habíamos previsto a Vega de Valcarce. Una vez llegados a la zona del Río Valcarce el paisaje va mejorando paulatinamente. Prácticamente los últimos kilómetros desde Villafranca del Bierzo los hicimos por un andadero. Destacar el pueblo de Villafranca del Bierzo, grande y muy bonito. Llegamos a las 17:30h a la Vega de Valcarce donde hace mucho frío.
Llegamos hasta el albergue donde una nota nos dice que la hospitalera está trabajando y llegará a las 19:30h (hora en la que sale de trabajar de la farmacia del pueblo). Nos instalamos, duchamos y fuimos a tomar algo hasta que llegara Alba, así se llamaba la hospitalera. Era una chica muy simpática y guapa que suplía a su hermana por vacaciones, y no quería complicarse la vida. Con lo que nos enseñó como funcionaban la lavadora y la secadora, y nos dejo todo abierto. Nos dijo que no teníamos hora límite de volver por la noche, y que por la mañana vendría a limpiar a las 8:45h con lo que nos daría tiempo de sobras de dormir y levantarnos un poquito mas tarde. Nos recomendó cenar en Las Rocas porque aunque los dos restaurantes son familia suya, este parece ser que era más simpático, no queremos pensar como sería el antipático. La cena fue de cine, con música celta de fondo, una sopa caliente y unas costillas con patatas como no he probado en mi vida, acompañadas de un buen vino de la tierra. Destacar la presencia en el albergue de una chica canadiense que llevaba dos días enferma, y una familia completa neocelandesa (Los Robinsones Suizos). ”

A.C.D Avechuchos - El que no corre vuela
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